Vence la desmotivación: Runners

Llueve. Día gris. Miras tras el cristal y piensas que debe de ser una de esas horas en la que las calles aún no están montadas. Pero no, ahí afuera ya hay actividad. El día ha comenzado y cualquier nube gris se convierte en la mejor excusa para sustituir las zapatillas por la corbata. No es un buen consuelo, pero te aliviará saber que no eres el único afectado por este ‘trastorno’ según el cual la ausencia de sol es directamente proporcional a tu falta de motivación para correr. Así que, tranquilo, tiene solución. Es más, tiene tantas soluciones como maneras de motivarte encuentres. Aquí te damos algunos trucos.

1) TOMA VITAMINAS

Los días en los que no salga el sol, ¡hazlo salir! Sustituye la energía que normalmente te regala el sol por vitamina D. Según los expertos, funciona como las hormonas, llegando a todas las partes del cuerpo. No es cuestión baladí: la falta de vitamina D puede llegar a provocar diabetes, enfermedades cardíacas, cerebrales y osteoporosis, además de llevarte a la tristeza. Caminar quince minutos al día en la hora de comer puede ser un buen comienzo, pero en los días en que Lorenzo no haga aparición puedes tomar un vaso extra de leche y una pieza de salmón.

2) ¡LEVÁNTATE Y ANDA!

Si te sientes demasiado perezoso como para correr, camina unos 20 minutos. Puede ser el principio de tu reenganche al running; cuando te quieras dar cuenta, el cuerpo te pedirá que vayas aumentando el ritmo del paseo. Según demostró un estudio con cien maratonianos y triatletas, el secreto está en la cortisona: elevados niveles de esta hormona provocan un efecto dominó en el cuerpo, de manera que acaban disminuyendo la motivación y generando fatiga, ansiedad y depresión. La mejor manera de romper el círculo es volver a la rutina deportiva poco a poco.

3) REPLANTEA TU ENTRENAMIENTO

Es importante tener una rutina pero, de la misma manera que ésta acaba por cansar en otros aspectos de la vida, ¿por qué iba a ser distinto en el running? El cerebro se ‘aburre’ si siempre haces lo mismo, aunque sea tu deporte favorito. Dale una vuelta a tus entrenamientos. Si eres de los que suele salir a correr por la mañana, prueba a salir la tarde. Si eres un runner urbanita, empieza a correr por caminos. Y, por supuesto, aleja los pensamientos negativos: nada “Estoy cansado”, “No estoy a tono” o “No me apetece”; ése es el principio del círculo vicioso: una vez que caes en él, puedes despedirte de la motivación. Afronta la rutina desde otro punto de vista.

4) ENCUENTRA TU RITMO

Las estaciones del año también tienen su propio ritmo biológico: no puedes correr igual en invierno que en verano, por más que te empeñes. Así que no pierdas el tiempo y baja el ritmo estos fríos meses. Sustituye algunos entrenamientos por clases de yoga o practica otros deportes menos intensos y que sólo el invierno pueda ofrecerte.

LA PRUEBA DEL ALGODÓN

Si nada de esto te sirve, te proponemos un plan B. Si respondes de manera afirmativa al menos tres de las siguientes cuestiones, lo tuyo no es un simple bajón invernal y puedes necesitas ayuda.

1 Incluso modificando tu kilometraje, ¿tienes ansiedad por tomar carbohidratos, especialmente dulces?
2 ¿Tienes la sensación de poder dormir durante un día completo o estás agotado antes de llegar la noche?
3 ¿Sientes mareos o tienes grandes dificultades para concentrarte?
4 ¿Te sientes quemado, aunque todo lo que te rodea son buenas noticias (familia, trabajo, amigos…)?
5 ¿Solías correr en grupo pero últimamente prefieres la soledad (o incluso pones excusas para evitar a tus amigos)?

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